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	<title>Invasiones Bárbaras &#187; Academia</title>
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	<description>Industrias culturales para el tercer mundo.</description>
	<pubDate>Tue, 18 Nov 2008 01:22:22 +0000</pubDate>
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		<title>DescentralizaciÃ³n y distribuciÃ³n del conocimiento</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Jan 2008 22:47:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eduardo</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De mÃºltiples maneras, nuestro mundo, nuestra sociedad y nuestra cultura se estÃ¡n viendo atomizados. No en el sentido de "ahhh es el fin del mundo", o de que el tejido social se estÃ¡ descomponiendo y la vida ya no tiene sentido. MÃ¡s bien, en el sentido de que la vieja cultura de masas a la cual nos habÃ­amos acostumbrado se estÃ¡ viendo a sÃ­ misma desagregada, reducida a elementos mÃ¡s pequeÃ±os que utilizan los mismos canales de distribuciÃ³n, pero los mensajes que circulan no son ya los mismos homogÃ©neos, uniformes de unos pocos transmisores. Los efectos de este proceso son paradÃ³jicos, o cuando menos irÃ³nicos: allÃ­ donde la sociedad y la cultura de masas engendraron al individuo moderno, individualista y aislado, el fenÃ³meno complementario de hoy pareciera estar generando, mÃ¡s bien, individuos que responden al desarraigo con una profunda necesidad de comunidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De mÃºltiples maneras, nuestro mundo, nuestra sociedad y nuestra cultura se estÃ¡n viendo atomizados. No en el sentido de &#8220;ahhh es el fin del mundo&#8221;, o de que el tejido social se estÃ¡ descomponiendo y la vida ya no tiene sentido. MÃ¡s bien, en el sentido de que la vieja cultura de masas a la cual nos habÃ­amos acostumbrado se estÃ¡ viendo a sÃ­ misma desagregada, reducida a elementos mÃ¡s pequeÃ±os que utilizan los mismos canales de distribuciÃ³n, pero los mensajes que circulan no son ya los mismos homogÃ©neos, uniformes de unos pocos transmisores. Los efectos de este proceso son paradÃ³jicos, o cuando menos irÃ³nicos: allÃ­ donde la sociedad y la cultura de masas engendraron al individuo moderno, individualista y aislado, el fenÃ³meno complementario de hoy pareciera estar generando, mÃ¡s bien, individuos que responden al desarraigo con una profunda necesidad de comunidad.</p>
<p>Pero esto ni siquiera es un proceso de descentralizaciÃ³n de la cultura. SÃ­, se estÃ¡ rompiendo con un centro, pero no se estÃ¡ cambiando el modelo por uno de muchos centros transmitiendo a otros muchos nodos. En cambio, el modelo parece ser uno distribuido: donde cada nodo, o cada persona, no es solamente un receptor de contenido, sino potencialmente un transmisor, que se comunica no sÃ³lo con unos pocos centros, sino que tiene la capacidad de vincularse directamente con otros nodos como Ã©l mismo.  Las consecuencias de esto son enormes, pero enfoquÃ©monos por un momento en las que ataÃ±en al proceso del conocimiento: donde antes, pocos centros mantenÃ­an el monopolio que decidÃ­a lo que era o no conocimiento, quiÃ©n sabÃ­a y quiÃ©n no (nominalmente, por ejemplo, las universidades), en un modelo como Ã©ste encontramos que no existen tales referentes. O mejor dicho, existen, pero no se sitÃºan a priori como jerÃ¡rquicamente privilegiados en la escala del conocimiento. La sociedad asÃ­ articulada se encuentra frente a un problema de lo que significa la autoridad, quiÃ©n decide las cosas, quiÃ©n sabe las cosas, porque el conocimiento deja de ser un elemento generado en unos pocos centros y luego distribuido a los extremos, sino que su transformaciÃ³n es un proceso distribuido llevado a cabo colaborativamente.</p>
<p>En otras palabras: aunque es cierto que las universidades trabajan con conocimiento, no es menos cierto que yo, aquÃ­, con ustedes lectores, estamos tambiÃ©n haciendo lo mismo. No tenemos credenciales que nos respalden, sino que el valor de lo que aquÃ­ hagamos dependerÃ¡ exclusivamente del impacto que consigamos, de nuestros resultados, de nuestra efectividad, del valor de las propuestas a las que lleguemos. Los medios disponibles nos permiten hoy articular procesos de creaciÃ³n y transformaciÃ³n de conocimiento que no sean refrendados o reconocidos por los centros tradicionales de autoridad y conocimiento institucionalizado.</p>
<p>Pero entonces, Â¿cÃ³mo es que definimos quiÃ©n sabe de lo que habla y quiÃ©n no? Pues porque, en la misma medida que se da la distribuciÃ³n, los mÃºltiples nodos se agrupan y asocian conformando comunidades -un impulso que parecerÃ­a responder de manera sugerente el desarraigo de la Modernidad (y no, Ã©sta no es una apologÃ­a posmodenista).  Es decir, mientras que antes los mismos mensajes homogÃ©neos debÃ­an apelar a sectores mÃ¡s amplios del pÃºblico, cuando encontramos en cambio una diversidad mÃ¡s amplia de emisores y mensajes, se vuelve posible que nos concentremos en aquellos sectores de discursos que mÃ¡s apelan a nuestros intereses. De esta manera, se empiezan a articular comunidades en torno a objetivos e intereses comunes.</p>
<p>Estas comunidades recorren una serie de etapas a lo largo de su proceso de formaciÃ³n, pero lo interesante es que en el camino lo que generan son miembros articulados que se vuelven competentes en el Ã¡rea de experiencia que la comunidad trabaja. Usualmente, un proceso de esta naturaleza empieza por medio del compartir conocimiento: donde un grupo de individuos comparten un interÃ©s comÃºn, empiezan a reunirse e intercambio informaciÃ³n al respecto, y asÃ­ construyen una base comÃºn de conocimiento a la vez que empiezan a formular un lenguaje comÃºn en el cual poder comunicarse. Este lenguaje compartido les permite inaugurar nuevas posibilidades en la medida en que, como miembros de la comunidad, encuentran el espacio que requieren para formular sus propios ensayos, sus propias contribuciones, y el espacio de la comunidad se convierte en un espacio creativo de participaciÃ³n. El conocimiento de la comunidad en su conjunto se ve de esta manera ampliado, asÃ­ como el status de sus miembros se ve modificado en su marco: se constituye una suerte de meritocracia, donde los miembros con los mejores aportes reciben un mayor reconocimiento. La autoridad, entonces, deja de ser algo reflejado por las credenciales sino que se vuelve mÃ¡s bien un asunto del reconocimiento en funciÃ³n a la participaciÃ³n que el individuo, como miembro de una comunidad, lleva a cabo.</p>
<p>De esta manera, las cuestiones relevantes a la colaboraciÃ³n, las comunidades y el conocimiento se encuentran profundamente intervinculadas. Esto, claro, en el marco de los grandes procesos sociales que estamos experimentando actualmente. Generamos asÃ­ espacios de intercambio, donde los individuos pueden, sobre todo, equivocarse: hacer ensayos que potencialmente fracasen dentro de laboratorios mÃ¡s o menos controlados. Los costos de transacciÃ³n son asÃ­ infinitamente menores a los que encontramos en comunidades mÃ¡s amplias, y mÃ¡s rÃ­gidas, como son las comunidades acadÃ©micas o universitarias. Pero sobre todo se trata de que los espacios se encuentran mucho menos definidos con claridad, en la misma medida en que la informaciÃ³n y el conocimiento se vuelven el elemento comÃºn entre diferentes contextos. Las habilidades mÃ¡s importantes que adquirimos, en el marco de diferentes comunidades, son las que nos permiten formar parte de estos procesos de intercambio y construcciÃ³n colaborativa. No se trata ni siquiera de aprender un conjunto de conocimientos o manejar informaciÃ³n; lo importante es, mÃ¡s bien, una vez que la tenemos, saber cÃ³mo hacer algo interesante con ella.</p>
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		<title>Repensando la educaciÃ³n</title>
		<link>http://www.invasionesbarbaras.com/2008/01/19/repensando-la-educacion/</link>
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		<pubDate>Sun, 20 Jan 2008 00:19:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eduardo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Academia]]></category>

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		<description><![CDATA[Entonces, si tenemos algo asÃ­ como un enfoque (variopinto, por lo demÃ¡s)... Â¿Por dÃ³nde lo llevamos? Creo que la situaciÃ³n, o el contexto, amerita reevaluar una serie de factores. Por lo demÃ¡s, a pesar de todo lo bueno, hay muchÃ­simas cosas de mi formaciÃ³n profesional, la cual hace poco culminÃ³ su primera etapa, con las cuales estoy insatisfecho. Particularmente, en que fue bastante poco profesional. Lo que quiero decir (y al afirmarlo creo estar repitiendo un lugar comÃºn) es que, al final del camino, me siento bastante poco competente para hacer cualquier cosa. Y sÃ© lo que estÃ¡n pensando: "estudiaste filosofÃ­a, claro que no eres competente para hacer nada". Ja-ja. Pero no es a eso a lo que me refiero. A lo que me refiero es a que todo el proceso se siente inevitablemente como una lÃ­nea de producciÃ³n: se aplican mÃ¡s o menos los mismos moldes, se difunden mÃ¡s o menos los mismos patrones, se consiguen mÃ¡s o menos los mismos resultados esperables. MÃ¡s o menos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entonces, si tenemos algo asÃ­ como un enfoque (variopinto, por lo demÃ¡s)&#8230; Â¿Por dÃ³nde lo llevamos? Creo que la situaciÃ³n, o el contexto, amerita reevaluar una serie de factores. Por lo demÃ¡s, a pesar de todo lo bueno, hay muchÃ­simas cosas de mi formaciÃ³n profesional, la cual hace poco culminÃ³ su primera etapa, con las cuales estoy insatisfecho. Particularmente, en que fue bastante poco profesional. Lo que quiero decir (y al afirmarlo creo estar repitiendo un lugar comÃºn) es que, al final del camino, me siento bastante poco competente para hacer cualquier cosa. Y sÃ© lo que estÃ¡n pensando: &#8220;estudiaste filosofÃ­a, claro que no eres competente para hacer nada&#8221;. Ja-ja. Pero no es a eso a lo que me refiero. A lo que me refiero es a que todo el proceso se siente inevitablemente como una lÃ­nea de producciÃ³n: se aplican mÃ¡s o menos los mismos moldes, se difunden mÃ¡s o menos los mismos patrones, se consiguen mÃ¡s o menos los mismos resultados esperables. MÃ¡s o menos.</p>
<p>Un argumento comÃºn que he escuchado es que claro, no se puede educar a una persona para ser el prÃ³ximo gran autor, el gran descubridor, el que lo cambie todo. &#8220;No formamos filÃ³sofos&#8221;, me dijeron una vez, &#8220;formamos historiadores de la filosofÃ­a&#8221;. Ese dÃ­a me deprimÃ­. Porque no estaba yendo a la universidad por 5 aÃ±os, llevando cursos, estudiando, leyendo, etc., para ser un historiador de la filosofÃ­a (sin desmerecer a nadie: simplemente no era lo que YO particularmente querÃ­a estar haciendo). Comprendo, claro, que hay cosas que no se pueden formar artificialmente. Â¿Pero no se puede al menos intentar? Â¿Por quÃ© educamos continuamente para la continuidad, y no buscamos de una manera u otra fomentar la innovaciÃ³n?</p>
<p>La primera respuesta es porque no se puede. AsÃ­ de simple: en la medida en que avancemos pensando en revolucionarlo todo siempre, pues no avanzamos a ninguna parte, ni conseguimos que ningÃºn modelo se establezca lo suficiente como para extraerle resultados interesantes. La cultura acadÃ©mica se ve por fuerza obligada a ser convervadora: sÃ³lo de esa manera puede garantizar cierta validez del conocimiento que sÃ³lo de esa manera puede difundir. La paradoja es que si se encierra en ello, no podrÃ¡ conseguir tampoco ningÃºn resultado demasiado interesante, no podrÃ¡ dar grandes saltos en ninguna direcciÃ³n.</p>
<p>Entonces necesitamos soluciones que estÃ©n mÃ¡s allÃ¡ de la cultura acadÃ©mica (para aquellos de nosotros que, pretensiosamente, sÃ­ queremos aÃºn dar grandes saltos en alguna direcciÃ³n, y que tontamente tentamos a la innovaciÃ³n en alguna medida). Espacios complementarios, espacios que nos confronten con problemas que nos obliguen a poner en prÃ¡ctica las diferentes habilidades y los conocimientos que hemos venido adquiriendo. Espacios que nos familiaricen con las situaciones que de una u otra manera enfrentaremos cuando nos desarrollemos profesionalmente. Espacios que nos permitan medir la utilidad o relevancia de diferentes conjuntos de herramientas para diferentes tipo de problemas. Espacios que, en Ãºltima instancia, nos vuelvan competentes en brindar soluciones para diferentes contextos. Espacios en los que podamos romper cosas sin mayores preocupaciones.</p>
<p>Idealmente, para mÃ­, estos mismos espacios deberÃ­an darse dentro de la formaciÃ³n (en universidades, colegios o lo que fuera). Son parte del proceso educativo concebido en sentido amplio, y son la complementaciÃ³n perfecta a la educaciÃ³n formal, tradicional que solemos recibir. Y sin embargo, este tipo de espacios no parecen ser bienvenidos con buenos ojos. Â¿QuiÃ©n soy yo, probablemente preguntan, para arrogarme el derecho a hacer cosas? Â¿QuÃ© credenciales tengo, chiquillo malcriado, para osar afirmar que entiendo algo mejor que aquellos que han estudiado toda su vida?</p>
<p>Y claro, no soy nadie y no tengo nada, y hasta allÃ­ mÃ¡s o menos llega la discusiÃ³n usualmente. Pero eso no quita que me aburra un poco, y que me moleste aprender mucho pero sentir que con eso no puede hacerse gran cosa (por lo menos hasta que saque un doctorado y la gente me respete). Es un poco frustrante, la verdad, sobre todo cuando viene acompaÃ±ado de promesas del mÃ¡s allÃ¡: en la maestrÃ­a habrÃ¡n respuestas, en el doctorado, mÃ¡s adelante se te prometen las grandes soluciones. Partamos de que no creo que las haya, y hasta ahÃ­ vamos mejor. Mientras tanto, no me parece un mal ejercicio pensar en quÃ© formas podrÃ¡n adoptar estos espacios raros, experimentales, para romper cosas. Y en la medida de lo posible, ver si podemos construir alguno.</p>
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		<title>Tratando de entender lo que tratamos de entender</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Jan 2008 04:46:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eduardo</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Repentinamente se me ocurriÃ³ un pequeÃ±o flash de inspiraciÃ³n, de algo que no tengo ninguna certeza o garantÃ­a que funcione: el gran propÃ³sito, el Gran Tornillo, lo que quieran. La pieza que faltaba, que un poco le daba consistencia al asunto. Â¿Para quÃ© IB? En principio, y ni eso, como en por la 4ta revisiÃ³n, la premisa se volviÃ³ a hacer el ejercicio de una crÃ­tica cultural en su sentido mÃ¡s amplio, ver lo que pasa y por quÃ© pasa y ese tipo de cosas. Pretensioso, elitista, pseudoilustrado, todo lo que podrÃ­a esperarse de nosotros (uno no puede sino ser quiÃ©n es). QuizÃ¡s el asunto no va tanto por allÃ­, sino mÃ¡s bien por entender mÃ¡s bien precisamente este lugar en el cual tratamos de posicionarnos (plurales van y vienen, pero debo admitir que hablo un poco solo en esto). Precisamente aquella gran lucha por la definiciÃ³n de IB es el gran nÃºcleo del asunto: border line, como le llaman, ese limbo que existe entre lo acadÃ©mico y lo pop. Â¿Por quÃ© ese nicho? QuizÃ¡s simplemente por narcicismo, por llamar la atenciÃ³n.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Repentinamente se me ocurriÃ³ un pequeÃ±o flash de inspiraciÃ³n, de algo que no tengo ninguna certeza o garantÃ­a que funcione: el gran propÃ³sito, el Gran Tornillo, lo que quieran. La pieza que faltaba, que un poco le daba consistencia al asunto. Â¿Para quÃ© IB? En principio, y ni eso, como en por la 4ta revisiÃ³n, la premisa se volviÃ³ a hacer el ejercicio de una crÃ­tica cultural en su sentido mÃ¡s amplio, ver lo que pasa y por quÃ© pasa y ese tipo de cosas. Pretensioso, elitista, pseudoilustrado, todo lo que podrÃ­a esperarse de nosotros (uno no puede sino ser quiÃ©n es). QuizÃ¡s el asunto no va tanto por allÃ­, sino mÃ¡s bien por entender mÃ¡s bien precisamente este lugar en el cual tratamos de posicionarnos (plurales van y vienen, pero debo admitir que hablo un poco solo en esto). Precisamente aquella gran lucha por la definiciÃ³n de IB es el gran nÃºcleo del asunto: <em>border line</em>, como le llaman, ese limbo que existe entre lo acadÃ©mico y lo pop. Â¿Por quÃ© ese nicho? QuizÃ¡s simplemente por narcicismo, por llamar la atenciÃ³n.</p>
<p>Pero en ello radica, precisamente, la pregunta. Lo interesante no es, bajo este nuevo ejercicio, ni siquiera aquello que decimos, o los temas que escogemos, sino por quÃ© escogemos estos temas, por quÃ© buscar este enfoque particular de estar fuera y fuera, de no querer &#8220;casarse con nadie&#8221; y sentirse especiales y contestatarios y todo eso. Â¿QuÃ© le falta al mundo acadÃ©mico que nos empuja hacia afuera? Â¿Por quÃ© nos sentimos excluidos, por quÃ© sentimos que no tenemos allÃ­ espacio? Â¿Y quÃ© hay detrÃ¡s de lo pop que al mismo tiempo nos atrae y nos repele?</p>
<p>En torno a esto se cuecen una serie de habas que me son, personalmente, bastante interesantes. Preguntas en torno al mundo acadÃ©mico en la actualidad, cuando se ve, ademÃ¡s, amenazado en su forma tradicional por una serie de flancos y frentes. Preguntas sobre el proceso educativo mismo, sobre la manera como formamos nuevas generaciones cuando <a href="http://castorexmachina.wordpress.com/2007/01/07/la-filosofia-en-la-epoca-de-mtv/">sus categorÃ­as mentales se ven transformadas por nuevas condiciones materiales</a>. Preguntas sobre cÃ³mo la manera como entendemos el conocimiento y la autoridad se ven cuestionadas hoy dÃ­a frente a nuevas formas de comunicaciÃ³n. En fin, miles de preguntas en torno a bÃ¡sicamente lo mismo. QuÃ© le falta (o quÃ© le sobra) al mundo acadÃ©mico que un puÃ±ado de sujetos vio la necesidad de refugiarse aquÃ­, en el limbo, sin separarse del todo pero sin estar, ni poder estar dentro.</p>
<p>MentirÃ­a (de nuevo) si dijera que ahora sÃ­ la tengo mÃ¡s clara, pero por lo menos creo que ahora sÃ© un poco mejor cÃ³mo orientar mis ideas. Hay mucho que decir sobre los problemas de las comunidades acadÃ©micas en la actualidad, problemas que han sido heredados por mucho tiempo y otro tanto de problemas nuevos que estÃ¡ afrontando con mayor o menor Ã©xito. Opera una problemÃ¡tica, paradÃ³jica duplicidad que hoy se siente tanto mÃ¡s tensa: la academia tiene que ser conservadora para poder transmitir conocimiento vÃ¡lido, certificado por una comunidad forjada por la tradiciÃ³n; y al mismo tiempo tiene que ser innovadora para generar nuevo conocimiento. No siempre concilia de la mejor manera ambos impulsos, y por Ã©pocas uno es mÃ¡s fuerte que el otro. Su funciÃ³n, sin embargo, se mantiene casi constantemente la misma: ser algo asÃ­ como un Ã¡rbitro, un referente del conocimiento bueno y del malo, alguien a quien acudir cuando hay que resolver disputas. De allÃ­ que se le confunda frecuentemente con protectora de la verdad.</p>
<p>Pero hoy que la creaciÃ³n, la transformaciÃ³n y el consumo del conocimiento se han vuelto un fenÃ³meno tan increÃ­blemente complejo, es iluso creer que Ã©ste se limita a los confines de la academia, o que se le puede preservar allÃ­ por mucho tiempo. Las redes sociales han crecido demasiado y se han vuelto demasiado inmanejables como para pretender algo por el estilo. No sÃ³lo hoy cualquiera puede ser un experto, sino que en la economÃ­a de la informaciÃ³n y del conocimiento todos deberÃ­an serlo. Y uno bien puede serlo sin ser refrendado por ninguna instituciÃ³n, ninguna comunidad mÃ¡s que una comunidad de interÃ©s.</p>
<p>Es mi idea personal que la academia no se estÃ¡ adaptando bien a estos cambios, y que por ello mismo su lugar como referente en lo que respecta al conocimiento se ve cuestionado. QuizÃ¡s se trate mÃ¡s bien de invertir lo que parece el proceso iniciado: en lugar de parapetarse y enfrentarse al mundo exterior, abrir las puertas e integrarse de mÃ¡s y mejores maneras con la sociedad en general. Tratar de <a href="http://ocw.mit.edu/index.html">llevar el conocimiento y las discusiones lo mÃ¡s lejos posible</a>. Ese tipo de cosas.</p>
<p>QuizÃ¡s, sÃ­, quizÃ¡s por eso es que estamos aquÃ­.</p>
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