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	<title>Invasiones Bárbaras &#187; Arte</title>
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	<description>Industrias culturales para el tercer mundo.</description>
	<pubDate>Tue, 18 Nov 2008 01:22:22 +0000</pubDate>
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		<title>Las fronteras de la cultura</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Oct 2008 02:48:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eduardo</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Quisiera tener esto al menos subtitulado, pero así lo encontré. Marshall McLuhan, sintetizando de modo muy somero -muy publicitario, también- algunas implicaciones sugerentes, perturbadoras, prometedoras, perversas, de que el medio sea el mensaje.

Si los medios son extensiones de nuestros sentidos, la tecnología electrónica es la extensión de todo nuestro sistema nervioso. Las consecuencias son subversivas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quisiera tener esto al menos subtitulado, pero así lo encontré. Marshall McLuhan, sintetizando de modo muy somero -muy publicitario, también- algunas implicaciones sugerentes, perturbadoras, prometedoras, perversas, de que el medio sea el mensaje.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/A7GvQdDQv8g&amp;color1=0xb1b1b1&amp;color2=0xcfcfcf&amp;fs=1" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/A7GvQdDQv8g&amp;color1=0xb1b1b1&amp;color2=0xcfcfcf&amp;fs=1" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Si los medios son extensiones de nuestros sentidos, la tecnología electrónica es la extensión de todo nuestro sistema nervioso. Las consecuencias son subversivas para una cultura construida sobre la base visual, literal, secuencial, mecánica de la cultura del texto.</p>
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		<title>Complejidades de la piratería</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Oct 2008 05:37:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eduardo</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[En el blog de Henry Jenkins hay un artículo largo con una serie de ideas interesantes sobre el rol de la piratería en los países en vías de desarrollo, que creo hace buen seguimiento a lo último que escribí sobre el problema de la propiedad intelectual (siento mucho que esté en inglés, siempre pueden probar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el blog de Henry Jenkins hay un artículo largo con una serie de ideas interesantes sobre <a href="http://henryjenkins.org/2008/10/speaking_of_pirates.html">el rol de la piratería en los países en vías de desarrollo</a>, que creo hace buen seguimiento a lo último que escribí sobre <a href="http://www.invasionesbarbaras.com/2008/10/09/%c2%bfquien-es-dueno-de-la-cultura/">el problema de la propiedad intelectual</a> (siento mucho que esté en inglés, siempre pueden probar una <a href="http://translate.google.com/translate?u=http%3A%2F%2Fhenryjenkins.org%2F2008%2F10%2Fspeaking_of_pirates.html&amp;hl=en&amp;ie=UTF-8&amp;sl=en&amp;tl=es">traducción de Google</a>).</p>
<p>Me interesa sacar dos problemas. Primero:</p>
<blockquote><p>Aún así, está claro que la exposición a los medios americanos en el mundo en desarrollo a menudo despierta deseos y fantaís que sólo pueden ser satisfechos con más contenido similar; es parte del proceso de occidentalización y modernización que está impactando muchos sectores de Asia actualmente. Un número creciente de investigadores está encontrando que estas mismas tendencias están operando de manera inversa en los Estados Unidos y Europa, exponiendo a los consumidores occidentales a medios producidos en Asia (películas de Bollywood, Anime, K-Drama, y demás), y gradualmente creando mercados comerciales viables donde antes no existían. (Traducción mía)</p></blockquote>
<p>Primero, éste es el problema de las industrias culturales, y es la razón por la cual estos intercambios que nos parecen a primera vista tan transparentes, son de la más profunda importancia. El hecho de que nuestra televisión, nuestras películas, nuestros libros y demás, sean en su mayor medida medios producidos fuera, implican no sólo que estamos importando historias, sino que estamos importando sistemas de deseos y cosmovisiones de lo que se considera una vida buena. Pero no lo tomamos estrictamente como tal, lo cual resulta problemático. Enormemente problemático. No por ponerse chauvinista, nacionalista ni nada por el estilo: simplemente porque así se ejercen influencias a nuestra psique de las cuales no estamos siendo plenamente conscientes.</p>
<p>Me interesa la segundo, que es la razón por la cual este blog se llama como se llama: la posibilidad real que tenemos, hoy sobre todo por los medios a nuestra disposición, para revertir el fenómeno. Podemos aprovechar la coyuntura no sólo para volvernos productores culturales, y no sólo consumidores, y para el mismo tiempo iniciar el movimiento inverso de empezar a exportar cultura, en lo que parecen elementos inofensivos, pero que en la práctica significa exportar sistemas de creencias y cosmovisiones. En el camino, quizás, entender cómo es que después de todos estos procesos entendemos el mundo. Quizás.</p>
<p>Segundo:</p>
<blockquote><p>En muchos casos, aquellos fans que han tomado estos materiales sin permiso, han hecho el duro trabajo de traducirlos al inglés desde su lengua original, han tomado la responsabilidad de educar a los consumidores sobre los contextos de los que vienen y las convenciones bajo las que operan, han recorrido un largo camino para abrir mercados que antes habrían estado cerrados para los productores de medios asiáticos. Aquí, <a href="http://reason.com/news/show/116788.html">la &#8220;piratería&#8221; se vuelve la &#8220;promoción&#8221;</a>. (Traducción mía)</p></blockquote>
<p>Aquí hay mucho del sentido por el cual la manera como entendemos la piratería en el tercer mundo tiene que ser radicalmente diferente. Entre otras cosas, porque brinda la posibilidad de miles de personas, que ordinariamente no podrían hacerlo, a tener acceso a diferentes elementos de la producción cultural. Hay una serie de tentaciones peligrosas aquí: como argumentar que no es lo mismo que se piratee &#8220;Mi abuela es un peligro 4&#8243; a que se piratee &#8220;El perro andaluz&#8221; de Buñuel. Pero ahí tentamos peligrosamente con el límite de establecer que algunos pueden decidir lo que es &#8220;cultura&#8221;, y la gran masa no. Es un tema espinoso y problemático, que amerita discusión.</p>
<p>El otro problema espinoso es el aparato industrial: la piratería no es simplemente inocente, sino que es una industria que mueve millones anualmente, y que suele estar atada a grandes círculos de crimen organizado que trabajan también con otras actividades ilegales. Es decir, no idealicemos la piratería tercermundista tampoco. Tenemos que tomarla por su realidad compleja: cierto, abre la posibilidad del consumo a mucha más gente, ¿pero hace algo más que eso? Eso que hace, ¿no es simplemente una prolongación del &#8220;aparato de dominio&#8221; de esa cultura que reproduce? Además, ¿a qué costo social aceptamos este aparato?</p>
<p>Sobre todo, quiero enfatizar, justamente, que la piratería es un fenómeno complejo, cuya realidad y posibilidad es también una razón por la cual reconsiderar seriamente nuestra noción decimonónica de propiedad intelectual, y reformularla en un sentido más actual (no por eso desaparecerla).</p>
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		<title>¿Quién es dueño de la cultura?</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Oct 2008 03:56:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eduardo</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[No sé bien cómo plantear esto, tengo muchas ideas demasiado mezcladas. La cosa es así, empezaré con un poco de Lessig, disculpen que esté en inglés. Ésta es la última vez, estrictamente, en que Lawrence Lessig dio su charla de cultura libre.

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Esto es un debate que en realidad no existe en el Perú, más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No sé bien cómo plantear esto, tengo muchas ideas demasiado mezcladas. La cosa es así, empezaré con un poco de Lessig, disculpen que esté en inglés. Ésta es <a href="http://www.opensourcecinema.org/lessigfinal">la última vez, estrictamente, en que Lawrence Lessig dio su charla de cultura libre</a>.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="400" height="255" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="id" value="showplayer" /><param name="quality" value="best" /><param name="src" value="http://blip.tv/scripts/flash/showplayer.swf?enablejs=true&amp;file=http%3A//blip.tv/rss/flash/686508&amp;autostart=false" /><embed id="showplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="400" height="255" src="http://blip.tv/scripts/flash/showplayer.swf?enablejs=true&amp;file=http%3A//blip.tv/rss/flash/686508&amp;autostart=true" quality="best"></embed></object></p>
<div id="blip_movie_download"><a href="http://blip.tv/file/get/Esfwork-LawrenceLessigJanuary31st2008StanfordUniversity175.mov">Download media</a></div>
<p>Esto es un debate que en realidad no existe en el Perú, más que en algunos blogs, y uno que otro recoveco similar. Aquí se juega gran parte del sinsentido capitalista que hoy vemos/no vemos colapsar: en este frente se juega el debate respecto a quién es dueño de la cultura, quién tiene derecho a crearla, y en qué terminos se está permitido consumirla. Pero estas decisiones no las estamos tomando los ciudadanos como productores y consumidores. Las están tomando grandes conglomerados mediáticos -los grandes aparatos de las industrias culturales- no para favorecer la creación e innovación en la cultura, sino simplemente para preservar sus márgenes de utilidad en la mayor medida de lo posible.</p>
<p>El resultado es que el ciudadano no importa nada. La legislación, el sistema cultural, se construye en torno a estos intereses bastante específicos, pero bastante voluminosos. <a href="http://www.boingboing.net/2008/10/07/canadian-conservativ.html">En Canadá, el partido conservador ha propuesto reintroducir un proyecto de ley de propiedad intelectual</a> que protege los derechos de los grandes productores y restringe los derechos de los consumidores, a pesar de que el proyecto ya fue derrotado una vez por el público. Es decir: el aparato político se mueve en contra de la voluntad popular que lo legitima, para respaldar el poder económico que lo financia. Es la lógica de las industrias culturales en su peor sentido, como engaño de masas, como hacerle creer al público que eso es lo que realmente quieren.</p>
<p>Pero Boing Boing tiene mucho más para nosotros hoy. <a href="http://www.boingboing.net/2008/10/09/new-zealands-copyrig.html">En Nueva Zelanda, la ministra a cargo de la propiedad intelectual le grita a los ciudadanos</a> por criticar una ley que, favoreciendo a los distribuidores de contenido, penaliza a consumidores que descarguen contenido pirata por Internet, quitándoles el acceso a Internet de modo permanente. Básicamente les dice: no importa que ustedes hayan querido seguir el procedimiento adecuado para este tema, canalizando sus intereses por donde es debido. La voluntad del gobierno es otra, y vamos a seguir por este camino.</p>
<p>Y ésta es, creo, la más perversa: <a href="http://www.boingboing.net/2008/10/09/kids-need-to-agree-t.html">la versión Blu-Ray de &#8220;La Bella Durmiente&#8221; requiere que los niños acepten un contrato legal de más de 120 páginas para poder verlo</a>. Es decir, ahora desde niños, los futuros ciudadanos se verán asimilados a la idea de que ellos no tienen derechos frente a su propiedad, frente a la cultura, sino que sólo algunos tienen derecho a producirla, y ellos sólo algunos derechos para consumirla, en los términos que los distribuidores digan. El futuro es bien oscuro.</p>
<p>¿En el Perú? Estamos tan lejos de ser una potencia cultural que este tema ni siquiera cobra protagonismo. Hemos asumido resignadamente nuestro lugar de eternos consumidores. Lo cual, claro, es nefasto. <a href="http://www.invasionesbarbaras.com/2008/10/05/tratando-de-abrir-un-debate/">Éste tema tiene que estar en la agenda de cualquier proyecto de Ministerio de Cultura</a>. Soy demasiado iluso, claro, si asumo que lo estará de un modo que no sea para favorecer a la inversión privada que salvará el Perú. Así que es otro tema en el cual tendremos que buscar la manera de abrir campo y lucharla un poco, con todo en contra: los tratados de libre comercio que venimos firmando, sobre todo con EEUU, básicamente nos condicionan a modificar nuestra legislación en materia de propiedad intelectual para volverla más acorde con la legislación estadounidense. Aquella misma que, si vieron el video, Lessig critica por todas estas razones.</p>
<p>El mundo ya es otro, y la cultura, el sistema de producción y consumo, es también ya otro. Si seguimos pensando arcaicamente temas de propiedad intelectual, de protección, de incentivo a la creatividad, estamos condenados a crear obstáculos espantosos que nos sumirán en el tercermundismo hasta que nuestro país quiebre y sea comprado por uno más exitoso.</p>
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		<title>El arte, si es algo, no es para convencer a nadie de nada</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Jan 2008 14:27:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Arte]]></category>

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		<description><![CDATA[Eduardo concluyÃ³ algÃºn post que no recuerdo con la frase que da tÃ­tutlo a esta entrada. Hace un par de meses, uno de mis mejores amigos me dijo una frase que le darÃ¡ fin: la creatividad sin metas no es publicidad, es arte.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Eduardo concluyÃ³ algÃºn post que no recuerdo con la frase que da tÃ­tutlo a esta entrada. Hace un par de meses, uno de mis mejores amigos me dijo una frase que le darÃ¡ fin: la creatividad sin metas no es publicidad, es arte.</p>
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		<title>Jorge Villacorta, crÃ­tico de arte</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Nov 2007 16:02:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Arte]]></category>

		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[A travÃ©s del curso de Historia de la CrÃ­tica hemos ido reconociendo y construyendo el perfil del crÃ­tico de arte. Sea a partir de los personajes clÃ¡sicos que se han constituido como hitos â€”Charles Baudelaire, Guillaume Apollinaire, John Ruskin, Marta Traba, Juan Achaâ€” o la presencia de esta actitud de juicio dentro de la cotidianidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A travÃ©s del curso de Historia de la CrÃ­tica hemos ido reconociendo y construyendo el perfil del crÃ­tico de arte. Sea a partir de los personajes clÃ¡sicos que se han constituido como hitos â€”Charles Baudelaire, Guillaume Apollinaire, John Ruskin, Marta Traba, Juan Achaâ€” o la presencia de esta actitud de juicio dentro de la cotidianidad del mundo artÃ­stico, la existencia de la crÃ­tica de arte se remonta probablemente a la primera obra de arte (una escena en la pelÃ­cula del director neoyorquino Mel Brooks, <em>La Loca Historia del Mundo</em>, retrata el momento en que nace el primer artista y con Ã©l, el primer crÃ­tico).</p>
<p>Con Ã¡nimos de dinamizar un curso que no tendrÃ­a porque ser estÃ¡tico, la profesora, Dra. Hilda Barentzen Gamarra, nos sugiriÃ³ hacer un trabajo sobre importantes crÃ­ticos. AsÃ­, con Ã¡nimos de internarme mÃ¡s en un mundo poco poblado de la realidad artÃ­stica-intelectual nacional, decidÃ­ aventurarme a investigar y analizar la labor de algÃºn crÃ­tico peruano.</p>
<p>Con dicho objetivo en mente, me acerquÃ© al reconocido crÃ­tico de arte Jorge Villacorta ChÃ¡vez. Y es que me llamaba muchÃ­simo la atenciÃ³n cÃ³mo un biÃ³logo podÃ­a no sÃ³lo ser un aficionado al arte, pero ser considerado uno de los mÃ¡s importantes crÃ­ticos y curadores del medio nacional. Con algunos libros publicados, muchas muestras curadas y varios artÃ­culos en diferentes medios, me pareciÃ³ una buena opciÃ³n. Luego se presentÃ³ la posibilidad de entrevistarlo y asÃ­ lo hice. Me sorprendiÃ³ su generosidad tanto como su desorden. DespuÃ©s de dos entrevistas fallidas, terminÃ³ llegando a mi casa y compartiendo conmigo no sÃ³lo valioso material escrito, pero respuestas a tanta pregunta se asomaba por el brumoso horizonte que era entender a un hombre de ciencias puras que escribe tan lÃºcidamente sobre arte contemporÃ¡neo.</p>
<p>En la introducciÃ³n de su libro, â€œHistoria de la CrÃ­tica de Arteâ€, Lionello Venturi elabora un concepto de crÃ­tica de arte que servirÃ¡ de derrotero para el recuerdo cronolÃ³gico que comprende todos los periodos y estilos del arte occidental. Un juicio crÃ­tico del arte basado en la valoraciÃ³n del atributo comÃºn, desprendido del concepto de arte, y de las preferencias estÃ©ticas de la cultura, del concepto de gusto.</p>
<p>Diferente en cada etapa de la historia, la crÃ­tica ha desempeÃ±ado un papel importante en el mercado del arte. QuizÃ¡s el cambio mÃ¡s importante se da en el siglo XIX, cuando los Salones permiten que un pÃºblico de mÃ¡s amplio espectro social y cultural navegue por los mares del arte acadÃ©mico, dando lugar a la crÃ­tica de salÃ³n.</p>
<p>Con la crÃ­tica de salÃ³n aparece tambiÃ©n el desprecio por el crÃ­tico y con este, la problemÃ¡tica de la posiciÃ³n del crÃ­tico.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1" title="_ftnref1"><!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--></a></p>
<p>Jorge Villacorta asume una singular posiciÃ³n al citar un consejo que le diera el pintor Leslie Lee: â€œMejor no escribir sobre lo que no te gustaâ€. Entonces comienza a describir y meditar respecto a la situaciÃ³n actual de la crÃ­tica en el PerÃº.</p>
<p>Habla primero que, desde 1980 hasta 1997, la crÃ­tica de arte en el PerÃº ha ido en declive. No sÃ³lo en el nÃºmero de los autores sino en la calidad de los discursos que se esbozaban y la comprensiÃ³n del arte como algo fundamental y no suntuario en la sociedad limeÃ±a.</p>
<p>Sin embargo, reconoce un auge en la primera mitad de los 80s y nombra unas posibles causas de Ã©ste:  la inserciÃ³n, adhesiÃ³n y simpatÃ­a de los crÃ­ticos o intelectuales con el programa del Frente de Izquierda, del que se supone habrÃ­a resultado una redefiniciÃ³n de cultura; o una democratizaciÃ³n de la cultura hegemÃ³nica en el peor de los casos; la idea de un proyecto generacional en un momento en que los proyectos colectivos eran reales, por lo menos en el sentido de que cohesionaban a la gente; y, el breve momento de apogeo de mercado con el cual la crÃ­tica estÃ¡ relacionada en el sistema de difusiÃ³n y consumo artÃ­stico, por prohibiciÃ³n de las importaciones.</p>
<p>Para Ã©l, los protagonistas de la escena en la crÃ­tica son muchos y con antecedentes diferentes. Sin embargo, todos vislumbran una situaciÃ³n en la que el arte habla a un grupo social, claro que lo hace principalmente a travÃ©s de un grupo de intelectuales ligados a las ciencias sociales, progresistas, y de empresarios emergentes. Los colectivos no eran subterrÃ¡neos o marginales, pero sÃ­ radicales en planteamientos artÃ­sticos y la crÃ­tica los seguÃ­a de cerca, observando, criticando, alentÃ¡ndolos.</p>
<p>Durante los 80s restantes y los 90s, la despolitizaciÃ³n del extremo radical-contracultural de la escena artÃ­stica. La inhabilidad del Frente de I.U. de mantener un perfil propio y no dejar que su programa sea cooptado por el APRA. El retraimiento de los intelectuales de izquierda y su dificultad de definirse en la confusiÃ³n reinante. La crisis econÃ³mica con un poco de caÃ­da del mercado.</p>
<p>Lo que ocurre a continuaciÃ³n en la crÃ­tica es un reposicionamiento de los crÃ­ticos que siguen escribiendo. Algunos, tal vez los mÃ¡s devotos de las manifestaciones radicales, entran en un terreno que desemboca en la crÃ­tica-acciÃ³n. Si bien tambiÃ©n contribuyen a ubicar a artistas que expresen el desconcierto imperante con lucidez a travÃ©s del arte, otros creen en el silencio. Otros mantienen espacios en periÃ³dicos y revistas, pero son pocos los que tienen Ã©xito en escribir crÃ³nicas con direcciÃ³n (no discurso). Los crÃ­ticos podrÃ­an dividirse en <em>formadores de gusto</em> y los que <em>trazan criterios</em>. Pero rÃ¡pidamente se pierde de vista la inserciÃ³n nacional de propuestas locales creadas a la sombra de obras internacionales. Aparecen hacia 1989 otros crÃ­ticos con percepciones pero sin discursos claros. En ningÃºn caso hay un discurso crÃ­tico que los ubique o que seÃ±ale su presencia en proporciÃ³n real a su ausencia de las obras de la Ã©poca. El otro, mientras es sujeto polÃ­tico unidimensional es discutido en crÃ­ticas. Pero, como lo demostraron las contraculturales de los sesentas, el otro es la mujer, el migrante andino, el negro, el homosexual, las minorÃ­as.</p>
<p>El discurso crÃ­tico de corte polÃ­tico se sesga hacia una constataciÃ³n de la proximidad inminente de la anarquÃ­a. No hay discursos crÃ­ticos capaces aparentemente de preguntarse acerca de los Derechos Humanos, como sÃ­ hubo artistas en 1985 que lo hicieron por el Derecho a la vida. Luego, hacia finales de los 80s, la autocensura impera, la crÃ­tica contribuye a ello decididamente, pues prefiere callar antes de dar a conocer trabajos mÃ¡s riesgosos.</p>
<p>Ni los formadores de gusto (paternalistas que devienen en promotores) ni los que trazan criterios (contemplativos y ociosamente analÃ­ticos) estÃ¡n en posiciÃ³n tampoco de erigir discursos en el espacio de discusiÃ³n primordial que es el de la relaciÃ³n entre modernismo y post-modernismo. Porque el modernismo es simple y llanamente algo no consolidado en las artes visuales locales de una manera colectiva. Se puede esgrimir a Szyszlo (el Ãºnico de su generaciÃ³n residente en el paÃ­s) como un modernismo que hurga en lo ancestral, pero es un discurso superficial desde el punto de vista de la crÃ­tica, ya que en esta direcciÃ³n el modernismo deberÃ­a tambiÃ©n dar razÃ³n del impacto del programa inacabado de la modernidad en el paÃ­s. En los sesentas hay estudios de campo y se recoge la vivencia del habitante en un mundo cambiante que, sin embargo, es otro en el sentido de otra perspectiva cultural, otra temporalidad, otra etnia. En ese sentido es un asomo insospechado por ciertos aspectos del discurso de transiciÃ³n hacia el momento post-moderno.</p>
<p>QuizÃ¡s uno de los aspectos mÃ¡s intrigantes de la vida profesional de Jorge Villacorta sea su formaciÃ³n. Oficialmente, podemos decir que estudiÃ³ primaria y secundaria en el colegio Markham, en Lima, y luego <em>BiologÃ­a y</em> <em>GenÃ©tica</em> en la Universidad de York, Inglaterra. No obstante, es su formaciÃ³n extra oficial la que nos interesa.</p>
<p>Lo primero que recuerda es el entrenamiento visual y mnemÃ³nico que recibiÃ³ de sus padres. Ambos, amantes de la pintura impresionista, post-impresionista y expresionista, lo acostumbraron desde muy pequeÃ±o a ir a museos, galerÃ­as, ver catÃ¡logos y posters de arte. Definitivamente, de este adiestramiento adquiriÃ³ el â€œojoâ€ â€”tan perseguido por los estudiantes de Historia del arteâ€” que luego le servirÃ­a para su desempeÃ±o como crÃ­tico.</p>
<p>Por otro lado, su abuelo fue el poeta Nazario ChÃ¡vez Aliaga, quien, ya mayor, decidiÃ³ escribir su autobiografÃ­a. AsÃ­, Jorge pasarÃ­a horas leyÃ©ndole las pruebas de galena y escuchando las infinitas correcciones. Luego de que su abuelo se enfermara, pasarÃ­a las mismas horas leyÃ©ndole poesÃ­a y escuchando las crÃ­ticas que Nazareno hacÃ­a, depositando en el joven las semillas del espÃ­ritu crÃ­tico e iniciando el largo camino hasta la consagraciÃ³n de Ã©ste.</p>
<p>Finalmente, esta temprana formaciÃ³n se culmina con los conocimientos que desde los 14 aÃ±os recibirÃ­a de su profesora de francÃ©s, vecina y amiga de su madre, FranÃ§oise de Malatesta. A travÃ©s de innumerables conversaciones y lecturas que se escapaban de los tradicionales libros de aprendizaje del idioma â€”que incluÃ­an tÃ­tulos de Roland Barthesâ€”, Jorge se acerca acadÃ©micamente al mundo del arte y las letras.</p>
<p>Terminando el colegio, como ya se menciona en el primer pÃ¡rrafo de este segundo capÃ­tulo, Villacorta se va a Inglaterra para estudiar BiologÃ­a, mÃ¡s especÃ­ficamente GenÃ©tica, materia que lo apasionaba en esa Ã©poca y determinÃ³ sus estudios formales. Sobre la relaciÃ³n entre crÃ­tica de arte y biologÃ­a, Jorge expresa que:</p>
<p><em>â€œEn la genÃ©tica tÃº no ves con lo que trabajas. Es una modelizaciÃ³n. En los 80s, descubrÃ­ que los procedimientos dependen del marco de lectura. El marco de lectura, a su vez, estÃ¡ construido sobre la base o la informaciÃ³n proporcionada por experimentos repetiblesâ€.</em></p>
<p>A partir de esta reflexiÃ³n, resalta el proceso cientÃ­fico â€”observaciÃ³n, hipÃ³tesis, comprobaciÃ³n y teorÃ­aâ€” como constante en toda investigaciÃ³n, en todo anÃ¡lisis, en toda crÃ­tica. A la par, la â€œpaciencia para preparar especÃ­menes para el microscopio y observarlos por horasâ€ le valiÃ³ como ejercicio para aprender a buscar aquello que suele escapar de la mirada comÃºn del espectador frente a la obra de arte.</p>
<p>Sobre su vuelco, luego de estudiar GenÃ©tica, hacia la crÃ­tica, menciona a algunos importantes referentes que le indicaron su vocaciÃ³n de crÃ­tico cuando aÃºn cursaba los estudios secundarios. En primer lugar, Roland Barthes, de quien reconoce, luego de haber visitado el Centro Pompidou en el 2003, haber asimilado mucho. Luego estuvieron los crÃ­ticos de rock a quienes leÃ­a en la revista Cream, en inglÃ©s. Lester Bangs, sobre todos los demÃ¡s, fue quien mÃ¡s lo influenciÃ³. Igualmente, JosÃ© Miguel Oviedo (crÃ­tico literario de El Dominical del Comercio en las dÃ©cadas del 60 y 70), Alfonso CastrillÃ³n (historiador del arte encargado de los CatÃ¡logos del Banco de CrÃ©dito del PerÃº) y Federico de CÃ¡rdenas (conocido crÃ­tico de cine) le abrieron panoramas de esta actividad en la que terminÃ³ sobresaliendo.</p>
<p>Su ingreso a la crÃ­tica fue gracias a unos textos que le encargÃ³ su compaÃ±ero de colegio e importante artista plÃ¡stico peruano, Carlos Runcie Tanaka. Luego fue invitado a escribir en algunas revistas, periÃ³dicos y finalmente libros y catÃ¡logos.</p>
<p>Sobre la metodologÃ­a de la que hace uso para sus crÃ­ticas, resalta el carÃ¡cter de la observaciÃ³n. Si bien la filologÃ­a en sus escritos podrÃ­a apuntar hacia el mÃ©todo iconolÃ³gico, se trata mÃ¡s bien de una â€œcostumbre de buscar filiacionesâ€, como Ã©l mismo seÃ±ala. Y es que la intangibilidad de la biologÃ­a, la genÃ©tica, la fÃ­sica, la mÃºsica, el arte, termina por confluir. La crÃ­tica, asÃ­ como las ciencias, debe ser creativa: romper con las tradiciones, renovarse y crear. Jorge termina reflexionando sobre el descubrimiento de Acha de la no existencia de herramientas para analizar la pintura polÃ­tica Guernica, de Pablo Picasso: â€œno se trata de temas, sÃ³lo un absoluto visualâ€.</p>
<p>Uno de los temas que mÃ¡s interÃ©s despertaban en mÃ­ a la hora de hacer este trabajo era sobre la manera de maridar crÃ­tica con curadurÃ­a, dos actividades que en la teorÃ­a son opuestas, pero en la prÃ¡ctica â€”al menos en el medio peruanoâ€” se ven revueltas.</p>
<p>Jorge Villacorta se desempeÃ±a tanto en crÃ­tica como en curadurÃ­a, pero encuentra en ellas otro tipo de diferencias que vislumbran diferentes posibilidades y direcciones.</p>
<p>AsÃ­, mientras que la crÃ­tica se ciÃ±e a posiciones contextuales, en una actitud mÃ¡s partÃ­cipe, vivencial, polÃ­tica, la curadurÃ­a se debate sobre discursos teÃ³ricos, identificando temas y formas tematizadas de hacer arte.</p>
<p>â€œLa crÃ­tica es mÃ¡s concreta en amores y odios. La curadurÃ­a es mÃ¡s equilibrada: no le gusta, pero muestraâ€, dice Villacorta. Agrega, â€œAl curador le falta espacio, al crÃ­tico le faltan artistasâ€.</p>
<p>AsÃ­, el crÃ­tico que se dedica tambiÃ©n a la curadurÃ­a puede resultar refrescante para el medio. Si encuentra o descubre a un artista que siente que vale la pena, apostarÃ¡ por Ã©l y lo insertarÃ¡ en el mercado. Representa, pues, una importante labor en un medio sin revistas especializadas ni ensayos que intenta construirse sobre elefantes blancos, vacas sagradas y castillos de cristal.</p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />  <!--[endif]--><a href="#_ftnref1" name="_ftn1" title="_ftn1"><!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--></a> SOLANA, Guillermo. â€œÂ¿Por quÃ© la crÃ­tica es tan aburrida?â€. En: Cuadernos hispanoamericanos. <acronym>ISSN</acronym> 0011-250X, NÂº 561, 1997. PÃ¡gs. 7-12.</p>
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		<title>Estudio y Objeto de Estudio</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Sep 2007 01:14:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Arte]]></category>

		<category><![CDATA[Música]]></category>

		<category><![CDATA[Profesional]]></category>

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		<description><![CDATA[
Eduardo ha construido un texto que se ocupa de la realidad inmediata. En este caso fueron mis ganas de publicar un texto escrito en verano y que nunca vio la luz. Un texto literario. En sÃ­ mismo no representa otra cosa mÃ¡s que lo que dice. Y lo real es aquello que se resiste a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.invasionesbarbaras.com/wp-content/uploads/2007/09/jazz.jpg" title="jazz.jpg" alt="jazz.jpg" border="0" hspace="10" vspace="10" /></p>
<p>Eduardo ha construido un texto que se ocupa de la realidad inmediata. En este caso fueron mis ganas de publicar un texto escrito en verano y que nunca vio la luz. Un texto literario. En sÃ­ mismo no representa otra cosa mÃ¡s que lo que dice. Y lo real es aquello que se resiste a ser representado. Lo representado es lo que le interesa a mi carrera. No se puede hacer una historia del no arte. QuizÃ¡s sÃ­, sÃ­ se podrÃ­a. Yo no podrÃ­a. Â¿QuÃ© podrÃ­a yo? Estudio el arte. No sÃ© para quÃ©. Hasta el momento para que me digan &#8220;quÃ© bonito!&#8221; o para asesorar culturalmente a gente que hace algo por la vida mÃ¡s concreto que sÃ³lo pensar en quÃ© debieran hacer por la vida. Por la vida no sÃ© hacer nada. Por mi vida, sÃ© hacer mÃºsica. La mÃºsica es el arte de las notas ordenadas en diferentes alturas por un espacio de tiempo para conmover la sensibilidad auditiva. La mÃºsica es arte. Para mÃ­, es EL arte, pero sÃ³lo es arte. Y no porque sea mÃ¡s o menos que otras artes, pero es el que practico y para el cual, si me permiten decirlo, tengo mucho talento. Aunque se ha intentado definir el arte miles de veces, pragmÃ¡ticamente podemos sintetizarlo como el conjunto de obras que calificamos de artÃ­sticas. El arte como objeto es el que estudiamos primordialmente en mi carrera. El arte como sujeto se lo dejamos a los filÃ³sofos, estetas, semiÃ³logos, teÃ³ricos. Historia del arte o historia de los artistas. Por ahÃ­ dicen que historia de las ideas, pero en realidad es historia de los objetos artÃ­sticos. Eso es lo que debe uno aprenderse para asÃ­ emitir juicios prudentes y sustentados, valiÃ©ndose, lÃ³gicamente, del contexto histÃ³rico en el cual se ha enmarcado cada obra. El arte se estudia. Se estudia el arte. El arte se practica. Se practica el arte. Los que lo practicamos tambiÃ©n lo estudiamos. No podrÃ­a tocar lo que toco sin referentes. Nadie se escapa a los referentes. La cultura misma nos condiciona a valores estÃ©ticos. La contracultura tambiÃ©n lo hace. Me estoy transformando en mi objeto de estudio. Â¿TendrÃ­a que abandonar el estudio del objeto? Por ahora, creo que sÃ­. Igual, faltan nueve semanas para graduarme y el prÃ³ximo aÃ±o se saca la licenciatura. No es tan fÃ¡cil de abandonar cuando tienes rollos existenciales y el miedo al vacÃ­o es peor que el vacÃ­o. Pero allÃ­ voy a terminar, en el vacÃ­o. Â¿En el silencio? No. Aunque la mÃºsica tambiÃ©n es silencio, no pienso callarme. Fin.</p>
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		<title>Buscarle un sentido a la cosa Ã©sta</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Sep 2007 06:13:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eduardo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Arte]]></category>

		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>

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		<description><![CDATA[La cosa Ã©sta que llaman mundo o lo que fuera. Wittgenstein consideraba, al menos en un primer momento, que el sentido del mundo tenÃ­a que estar fuera del mundo, mÃ¡s allÃ¡ del mundo, o por lo menos del lenguaje, era algo que no se podÃ­a decir, sÃ³lo mostrar. En un segundo momento no creÃ­a tanto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La cosa Ã©sta que llaman mundo o lo que fuera. Wittgenstein consideraba, al menos en un primer momento, que el sentido del mundo tenÃ­a que estar fuera del mundo, mÃ¡s allÃ¡ del mundo, o por lo menos del lenguaje, era algo que no se podÃ­a decir, sÃ³lo mostrar. En un segundo momento no creÃ­a tanto eso como que el sentido del mundo se daba en nuestro propio estar en el mundo.</p>
<p>Mi devaneo cuasi-lÃ­rico de ayer y las ideas Ãºltimas de Rodrigo me han hecho dar mÃ¡s vueltas sobre la cuestiÃ³n. Pero claro, no tengo ninguna respuesta, tenerla serÃ­a contrario al espÃ­ritu de la filosofÃ­a.</p>
<p>Pero Ãºltimamente me intriga demasiado el significante que falta y el objeto de deseo. QuizÃ¡s el Ãºnico imperativo que haya sea perseguir al objeto de deseo, la Ãºnica manera de ser autÃ©ntico a uno mismo. Pero como agua de rÃ­o, se escurre entre las manos. Ã‰sa es su esencia, escaparse, fluir, y nuestro propÃ³sito se vuelve perseguirlo. Cuando menos es divertido porque eso hace que haya un propÃ³sito.</p>
<p>El arte es una tentaciÃ³n, un camino, una de las muchas promesas para encontrar ese significante. Pero hoy todos somos, potencialmente, artistas. Cualquiera puede cantar. Cualquiera puede encontrar algÃºn tipo de tÃ©cnica o arte o disciplina dentro de la cual puede ser un maestro, ser excelente, de la cual puede dominar sus reglas, dominar cÃ³mo romperlas y hacer con ellas arte.</p>
<p>Â¿Entonces cÃ³mo configuramos aquel gran proyecto de lo que es nuestra vida? Â¿En funciÃ³n al objeto de deseo, a ese misterio que nos perturba y acosa mientras dormimos?</p>
<p>Â¿O es, en cambio, que preferimos salidas fÃ¡ciles a preguntas fÃ¡ciles? Lo fÃ¡cil es tentador, siempre, no se puede culpar a nadie por ello. Nos dejamos llevar por patrones preestablecidos como carrito de montaÃ±a rusa, como vÃ­as del tren con paradas programadas. En el camino nos vamos olvidando de a pocos de todo, y el significante que falta, el Gran Tornillo, se asoma ocasionalmente para hacernos tropezar en la escalera.</p>
<p>MaximizaciÃ³n local y maximizaciÃ³n global. La tensiÃ³n entre ceder ante el beneficio inmediato o esperar, con la esperanza de un beneficio mayor. Entre ambos polos se establece la escala de lo humano.</p>
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		<title>Estimado SeÃ±or Curador, dos puntos</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Sep 2007 02:04:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eduardo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Arte]]></category>

		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>

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		<description><![CDATA[No sÃ© nada de Lacan, por si acaso.
Pero entiendo que hay un significante que falta, hay un elemento faltante, una pieza del rompecabezas que nos obsesiona y que perseguimos incesantemente. El famoso objeto del deseo, elÂ  inalcanzables en torno al cual se articula todo discurso, toda pretensiÃ³n de sentido.
Con un poco de suerte, nuestra vida [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No sÃ© nada de Lacan, por si acaso.</p>
<p>Pero entiendo que hay un significante que falta, hay un elemento faltante, una pieza del rompecabezas que nos obsesiona y que perseguimos incesantemente. El famoso objeto del deseo, elÂ  inalcanzables en torno al cual se articula todo discurso, toda pretensiÃ³n de sentido.</p>
<p>Con un poco de suerte, nuestra vida se convierte en su persecusiÃ³n, y con un poco mÃ¡s de suerte nos damos cuenta eventualmente de que no se trata de alcanzarlo, sino de perseguirlo. El lector perdonarÃ¡ el abuso de los clichÃ©s.</p>
<p>Mientras tanto, el objeto, la falta, la pieza, nos atormenta. El Gran Tornillo se nos anuncia subrepticiamente, en nuestros deslices, en nuestros sueÃ±os, nos tienta. En torno a Ã©l erigimos altares, siempre sin tocarlo, porque no podemos verlo, no podemos pronunciar su nombre. Nos desafÃ­a, nos empuja, y sin embargo no podemos evitar seguirlo buscando. Â¿Existe realmente? Eso ni siquiera importa. Pero el Gran Tornillo del deseo se nos anuncia en situaciones especÃ­ficas, y nuestra mejor apuesta es plantear las condiciones ideales para que aparezca brevemente, para que llegue como Fonzi a prender la rocola. Saturar las condiciones del sentido, de lo sensible, para alcanzar el sinsentido o lo insensible, romper con los lÃ­mites del lenguaje para tentar la posibilidad de que haya algo mÃ¡s allÃ¡.</p>
<p>SeÃ±or Curador, aunque me suene un poco trivial, debo preguntarle por quÃ© su exposiciÃ³n estÃ¡ enferma, y de quÃ© es que debe curarla. Creo que deberÃ­a empezar por plantearse esa pregunta, ya que parece identificar muchos sÃ­ntomas pero no descubre aÃºn la causa. Â¿Mi humilde sugerencia, dice usted? LlÃ©venos hacia el objeto de deseo. Sature las condiciones de sentido. Cuadros en una pared, un bonito cocktail, un escrito ilustrativo. Todo muy bonito, pero tengo que ser sincero de que, en tÃ©rminos existenciales, no nos sirve para nada.</p>
<p>Â¿Quiere usted llevarnos mÃ¡s lejos? Destruya los lÃ­mites de nuestro lenguaje, de nuestro mundo, y transpÃ³rtenos a un universo paralelo, introdÃºzcanos en el lenguaje del artista, en su alma. Elimine las condiciones de sentido y reemplÃ¡celas por las palabras y los signos de sus pinturas, y que ellas sean las que no lleven a un conocimiento mÃ¡s profundo de nosotros mismos. CÃ³mo se interpreta la obra, o siquiera si es interpretable, no es de importancia. Tampoco lo es que el autor nos revele la dimensiÃ³n secreta detrÃ¡s de sus pinturas, porque no la hay, y Ã©l tampoco la conoce. Si la conociera, no pintarÃ­a. En cambio, pinta porque algo se le escapa, y sus cuadros son el vano intento de atraparlo.</p>
<p>SeÃ±or Curador, mi humilde sugerencia. Su exposiciÃ³n no estÃ¡ enferma, pero ha equivocado usted el paciente. No es un texto, ni un cuadro, ni una muestra la que debe usted curar. Es a mÃ­. Al pÃºblico que persigue neurÃ³tica u obsesivamente al objeto de deseo, que busca al Gran Tornillo y que quiere construirle altares. DÃ©me usted algo que amerite que yo siga hablando. DÃ©me usted una experiencia que rompa con las experiencias conocidas, que me dÃ© razÃ³n de contarlo a todo el mundo, anunciarle al mundo compulsivamente la manifestaciÃ³n del Gran Tornillo. SeÃ±or Curador, si quiere usted matar a la exposiciÃ³n, debe hacerla colapsar sobre sÃ­ misma, y hacerla exponer al ojo que mira. VuÃ©lvala hacia adentro, hacia el espectador, conviÃ©rtale en espectador activo, y confÃ­o que usted sabrÃ¡ de lo que hablo.</p>
<p>En suma, seÃ±or Curador, cure usted a los realmente afligidos.</p>
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		<title>Cementerios del Arte (fin)</title>
		<link>http://www.invasionesbarbaras.com/2007/09/03/cementerios-del-arte-fin/</link>
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		<pubDate>Mon, 03 Sep 2007 23:12:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Arte]]></category>

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		<description><![CDATA[The Exhibition is dead. Long live the Exhibition.
ExposiciÃ³n: AcciÃ³n y efecto de exponer. ExplicaciÃ³n de un tema o asunto por escrito o de palabra. PresentaciÃ³n pÃºblica de artÃ­culos de industria o de artes y ciencias, para estimular la producciÃ³n, el comercio o la cultura.
Y es que quise recurrir al diccionario, para ver si no sÃ³lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><em>The Exhibition is dead. Long live the Exhibition.</em></p>
<p><strong>ExposiciÃ³n</strong>: AcciÃ³n y efecto de exponer. ExplicaciÃ³n de un tema o asunto por escrito o de palabra. PresentaciÃ³n pÃºblica de artÃ­culos de industria o de artes y ciencias, para estimular la producciÃ³n, el comercio o la cultura.</p>
<p>Y es que quise recurrir al diccionario, para ver si no sÃ³lo mata burros y mÃ¡s bien mata tambiÃ©n prejuicios escatolÃ³gicos. De arranque, se trata de una acciÃ³n y un efecto; acciÃ³n y reacciÃ³n, si lo preferimos, ocasionada una por el artista y el curador, y la otra por el pÃºblico y la crÃ­tica. Primera conclusiÃ³n: <strong>la exposiciÃ³n es dinÃ¡mica por naturaleza y por definiciÃ³n</strong>.</p>
<p>Â¿QuÃ© explicarÃ­a una exposiciÃ³n? Si bien para la Real Academia se trata de un tema o asunto explicados por escrito, por extensiÃ³n podrÃ­amos presumir que tambiÃ©n se explica con la obra de arte -finalmente, el arte es un lenguaje-. Siendo el caso, el equilibrio conceptual del texto y metatexto (obras, tÃ­tulos y discurso escrito del curador) de la exposiciÃ³n serÃ¡ de suma importancia para no chocar entre sÃ­ y respetar el dinamismo. El texto de la exposiciÃ³n no debe repetir lo obvio de los cuadros y debe revelar sÃ³lo lo necesario, a partir de la investigaciÃ³n curatorial, asÃ­ como plantear su propia posiciÃ³n con respecto a la obra expuesta para seguir dando pie a la dialÃ©ctica. Segunda conclusiÃ³n: <strong>el curador debe apoyar el mensaje de la exposiciÃ³n y ser el primer crÃ­tico de Ã©sta.</strong></p>
<p>Ciertamente, el problema no estaba en la galerÃ­a ni en su naturaleza espacial estÃ¡tica. El problema radica en el uso y costumbre de la curadurÃ­a en las exposiciones. La oferta de curar una exposiciÃ³n, la he aceptado.</p>
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		<title>Cementerios del Arte (continuaciÃ³n)</title>
		<link>http://www.invasionesbarbaras.com/2007/08/12/cementerios-del-arte-continuacion/</link>
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		<pubDate>Mon, 13 Aug 2007 03:35:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Arte]]></category>

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		<description><![CDATA[Se me ha abierto una posibilidad de curar una muestra en una galerÃ­a. En principio, bien podrÃ­a colgar los cuadros y mi texto&#8230;
El texto en la exposiciÃ³n resulta una de las herramientas mÃ¡s importantes para el curador, interesado en llegar al pÃºblico y mostrarles al artista que &#8220;Ã©l vio&#8221;. No deja de ser un vistazo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se me ha abierto una posibilidad de curar una muestra en una galerÃ­a. En principio, bien podrÃ­a colgar los cuadros y mi texto&#8230;</p>
<p>El texto en la exposiciÃ³n resulta una de las herramientas mÃ¡s importantes para el curador, interesado en llegar al pÃºblico y mostrarles al artista que &#8220;Ã©l vio&#8221;. No deja de ser un vistazo parcializado. No deja de presentarse como &#8220;opiniÃ³n elevada&#8221; que sesga la mirada del pÃºblico que lo lee. Y es que el curador es el artÃ­fice y primer crÃ­tico de la muestra. La prÃ¡ctica actual del pÃºblico parece desentenderse de este texto o bien aferrarse a Ã©l para echar sus comentarios. Como con la crÃ­tica, este problema merece un artÃ­culo independiente.</p>
<p>Armar una exposiciÃ³n que cuente con textos guÃ­as de tendencias marcadas y opuestas, a diferencia del tradicional estilo curatorial, a partir de los cuales se incentivarÃ¡ el acercamiento al artista parece ser la soluciÃ³n.</p>
<p>Aunque la participaciÃ³n de mÃºltiples curadores en una misma exposiciÃ³n no es nada nuevo, este caso se plantea a sÃ­ mismo como una novedad, en tanto los textos, producto del trabajo curatorial individual con el artista, muestran mÃ¡s versiones vÃ¡lidas de la obra que se muestra. De esta manera se propone, ante todo, que la verdad en la investigaciÃ³n humanÃ­stica del arte no es una.</p>
<p>Con este nuevo tipo de curadurÃ­a se busca llegar de una manera mÃ¡s profunda e interdisciplinaria a la comprensiÃ³n de la obra del artista, arrancando de la idea de que cualquier postura es, finalmente, vÃ¡lida.</p>
<p>Mi idea de las galerÃ­as necrÃ³polis va cambiando. QuizÃ¡s el problema no estÃ¡ en la galerÃ­a y en su naturaleza espacial estÃ¡tica. Se trata, en todo caso, de un enfoque de la muestra que debe evolucionar.</p>
<p>TerminarÃ¡&#8230;</p>
]]></content:encoded>
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