Memoria

October 30, 2008 – 11:30 pm

El sitio web de la Comisión de la Verdad ya está de vuelta en línea. Hace unos días rebotó en varios blogs la noticia de que estaba fuera de línea – no he visto después de eso seguimiento al tema, sobre si fue un problema técnico, o una cuestión más grave la que la sacó del aire. “Un país que olvida su historia está condenado a repetirla”, dice la animación en la página de introducción a la web de la CVR. Esto no deja de resultar particularmente irónico, en un momento en que presenciamos los peores ataques de Sendero Luminoso en mucho tiempo, al mismo tiempo que sectores cercanos a las Fuerzas Armadas quieren hacer borrón y cuenta nueva de las heridas por las que el Perú se sigue desangrando.

Este es un problema que puede cogerse por muchos lados, pero quiero concentrarme en el problema de fondo de que la web de la CVR haya desaparecido. Esto es, que cuando dejó de estar ahí, inmediatamente perdimos cualquier referencia a la inmensa y valiosísima cantidad de información que allí estaba contenida. Muy al margen de que alguien esté de acuerdo o en desacuerdo con lo que allí se decía, el hecho de que un sector considerable de la población lo considerara como una radiografía significativa de nuestra identidad nacional es motivo suficiente como para preocuparse por su discusión y conservación (considerar lo contrario, me parece, es sólo acercarse a formas perversas de totalitarismo – algo que no es ajeno a algunos opositores de la CVR). El esfuerzo por recopilar esta información es de por sí valioso, así como el proyecto titánico de articular todos estos elementos en una fotografía de lo que está en el fondo del concepto “Perú”.

Sin embargo, cuando desapareció, todos nos encontramos sorprendidos, y me incluyo. ¿Quién debía encargarse de mantenerla? ¿El Estado? ¿Y confiábamos en que el Estado lo haría cuando el propio vicepresidente de la República es abiertamente opuesto a todo lo que en ese sitio web se encontraba? No digo que Giampietri tenga nada que ver… simplemente apunto a nuestra (mi) ingenuidad al respecto. Nadie tenía copias de seguridad de muchas de las copias allí contenidas. Fotografías, miles de testimonios, archivos, los propios documentos del Informe Final. La única referencia que permaneció de todo este contenido era la del proyecto del Internet Archive, que mantenía copias del sitio de hasta varios años atrás – como lo hace con una enorme cantidad de sitios web alrededor del mundo.

Problema de fondo: ¿Cómo es posible que, dentro de toda esta retórica, no sea una cuestión generaliza la apropiación de este texto fundacional? Es decir… ¿Por qué el Informe Final y toda esta información permanece dentro de un modelo un poco vertical sobre quién posee esta información, quién debe difundirla y quién debe mantenerla? Sólo cuando desapareció el sitio web (“nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde” y demás) realmente caí en cuenta de que el IF no estaba realmente en nuestras manos, por mucho que el texto lo estuviera – aún cuando el simple “estar” no implica haberlo leído cabalmente. Nunca lo consideré como mío, y en todo caso, si lo hice, fui soberanamente inconsecuente y nunca hice nada al respecto. Si el texto fuera realmente apropiado, la pérdida del sitio web, aunque seguiría siendo trágica, sería la pérdida de tan sólo un elemento dentro de un ecosistema mucho más grande de piezas adicionales, articulaciones y construcciones individuales y colectivas que toman y dejan dentro y fuera de una diversidad más grande de contextos.

En otras palabras: por un lado, en primer lugar, tenemos que pensar en la cuestión básica, archivística, de que no estamos preservando debidamente esta información. Si se pierde la página web y el único soporte es el caché de Google o el archivo de un proyecto extranjero, la cosa está bastante mal. Pero segundo, y, creo yo, más importante en lo que es la articulación de una identidad colectiva en el Perú (algo que a mi modesto juicio no hemos alcanzado aún construir), está en que tenemos que conseguir dar el salto extra a que esta radiografía no sea un contenido monolítico que se admira a la lejanía y se le reconoce formalmente como “importante”. Debemos dar el salto mucho más interesante de fomentar y potenciar este ecosistema, fundamentalmente, de transgresión, de reinterpretación y de apropiación.

Decadencia

October 24, 2008 – 2:15 pm

Supongo que tener muchas esperanzas en torno al anuncio, en julio, de la creación de un Ministerio de Cultura en Perú, era algo un poco iluso. En todo caso, las cosas parecen darse más o menos como podría esperarse que se den, sin mayores variaciones.

Desde el Tercer Piso tiene un artículo de hace unos días donde hace un recuento de los problemas que plagan la gestión de la cultura en el Perú últimamente. Quizás el más grave y que preocupa más sea la posibilidad de que Germán Kruger sea el nuevo Ministerio de Cultura: empresario de afiliación fujimorista, ex alcalde de Miraflores en una gestión turbia y turbulenta, y demás.

Por supuesto, bajo este panorama, ya no tiene mucho sentido esperar que se abran espacios donde discutir sobre la cultura y su gestión en el Perú, o que se inaugure un proceso donde confluyan múltiples perspectivas de lo que debería ser un MdC. Definitivamente, la gestión de Cecilia Bákula en el INC no será la que inaugure esta línea.

Así que tendremos que ponernos más creativos al respecto.

Las fronteras de la cultura

October 16, 2008 – 9:48 pm

Quisiera tener esto al menos subtitulado, pero así lo encontré. Marshall McLuhan, sintetizando de modo muy somero -muy publicitario, también- algunas implicaciones sugerentes, perturbadoras, prometedoras, perversas, de que el medio sea el mensaje.

Si los medios son extensiones de nuestros sentidos, la tecnología electrónica es la extensión de todo nuestro sistema nervioso. Las consecuencias son subversivas para una cultura construida sobre la base visual, literal, secuencial, mecánica de la cultura del texto.

Complejidades de la piratería

October 10, 2008 – 12:37 am

En el blog de Henry Jenkins hay un artículo largo con una serie de ideas interesantes sobre el rol de la piratería en los países en vías de desarrollo, que creo hace buen seguimiento a lo último que escribí sobre el problema de la propiedad intelectual (siento mucho que esté en inglés, siempre pueden probar una traducción de Google).

Me interesa sacar dos problemas. Primero:

Aún así, está claro que la exposición a los medios americanos en el mundo en desarrollo a menudo despierta deseos y fantaís que sólo pueden ser satisfechos con más contenido similar; es parte del proceso de occidentalización y modernización que está impactando muchos sectores de Asia actualmente. Un número creciente de investigadores está encontrando que estas mismas tendencias están operando de manera inversa en los Estados Unidos y Europa, exponiendo a los consumidores occidentales a medios producidos en Asia (películas de Bollywood, Anime, K-Drama, y demás), y gradualmente creando mercados comerciales viables donde antes no existían. (Traducción mía)

Primero, éste es el problema de las industrias culturales, y es la razón por la cual estos intercambios que nos parecen a primera vista tan transparentes, son de la más profunda importancia. El hecho de que nuestra televisión, nuestras películas, nuestros libros y demás, sean en su mayor medida medios producidos fuera, implican no sólo que estamos importando historias, sino que estamos importando sistemas de deseos y cosmovisiones de lo que se considera una vida buena. Pero no lo tomamos estrictamente como tal, lo cual resulta problemático. Enormemente problemático. No por ponerse chauvinista, nacionalista ni nada por el estilo: simplemente porque así se ejercen influencias a nuestra psique de las cuales no estamos siendo plenamente conscientes.

Me interesa la segundo, que es la razón por la cual este blog se llama como se llama: la posibilidad real que tenemos, hoy sobre todo por los medios a nuestra disposición, para revertir el fenómeno. Podemos aprovechar la coyuntura no sólo para volvernos productores culturales, y no sólo consumidores, y para el mismo tiempo iniciar el movimiento inverso de empezar a exportar cultura, en lo que parecen elementos inofensivos, pero que en la práctica significa exportar sistemas de creencias y cosmovisiones. En el camino, quizás, entender cómo es que después de todos estos procesos entendemos el mundo. Quizás.

Segundo:

En muchos casos, aquellos fans que han tomado estos materiales sin permiso, han hecho el duro trabajo de traducirlos al inglés desde su lengua original, han tomado la responsabilidad de educar a los consumidores sobre los contextos de los que vienen y las convenciones bajo las que operan, han recorrido un largo camino para abrir mercados que antes habrían estado cerrados para los productores de medios asiáticos. Aquí, la “piratería” se vuelve la “promoción”. (Traducción mía)

Aquí hay mucho del sentido por el cual la manera como entendemos la piratería en el tercer mundo tiene que ser radicalmente diferente. Entre otras cosas, porque brinda la posibilidad de miles de personas, que ordinariamente no podrían hacerlo, a tener acceso a diferentes elementos de la producción cultural. Hay una serie de tentaciones peligrosas aquí: como argumentar que no es lo mismo que se piratee “Mi abuela es un peligro 4″ a que se piratee “El perro andaluz” de Buñuel. Pero ahí tentamos peligrosamente con el límite de establecer que algunos pueden decidir lo que es “cultura”, y la gran masa no. Es un tema espinoso y problemático, que amerita discusión.

El otro problema espinoso es el aparato industrial: la piratería no es simplemente inocente, sino que es una industria que mueve millones anualmente, y que suele estar atada a grandes círculos de crimen organizado que trabajan también con otras actividades ilegales. Es decir, no idealicemos la piratería tercermundista tampoco. Tenemos que tomarla por su realidad compleja: cierto, abre la posibilidad del consumo a mucha más gente, ¿pero hace algo más que eso? Eso que hace, ¿no es simplemente una prolongación del “aparato de dominio” de esa cultura que reproduce? Además, ¿a qué costo social aceptamos este aparato?

Sobre todo, quiero enfatizar, justamente, que la piratería es un fenómeno complejo, cuya realidad y posibilidad es también una razón por la cual reconsiderar seriamente nuestra noción decimonónica de propiedad intelectual, y reformularla en un sentido más actual (no por eso desaparecerla).

¿Quién es dueño de la cultura?

October 9, 2008 – 10:56 pm

No sé bien cómo plantear esto, tengo muchas ideas demasiado mezcladas. La cosa es así, empezaré con un poco de Lessig, disculpen que esté en inglés. Ésta es la última vez, estrictamente, en que Lawrence Lessig dio su charla de cultura libre.

Esto es un debate que en realidad no existe en el Perú, más que en algunos blogs, y uno que otro recoveco similar. Aquí se juega gran parte del sinsentido capitalista que hoy vemos/no vemos colapsar: en este frente se juega el debate respecto a quién es dueño de la cultura, quién tiene derecho a crearla, y en qué terminos se está permitido consumirla. Pero estas decisiones no las estamos tomando los ciudadanos como productores y consumidores. Las están tomando grandes conglomerados mediáticos -los grandes aparatos de las industrias culturales- no para favorecer la creación e innovación en la cultura, sino simplemente para preservar sus márgenes de utilidad en la mayor medida de lo posible.

El resultado es que el ciudadano no importa nada. La legislación, el sistema cultural, se construye en torno a estos intereses bastante específicos, pero bastante voluminosos. En Canadá, el partido conservador ha propuesto reintroducir un proyecto de ley de propiedad intelectual que protege los derechos de los grandes productores y restringe los derechos de los consumidores, a pesar de que el proyecto ya fue derrotado una vez por el público. Es decir: el aparato político se mueve en contra de la voluntad popular que lo legitima, para respaldar el poder económico que lo financia. Es la lógica de las industrias culturales en su peor sentido, como engaño de masas, como hacerle creer al público que eso es lo que realmente quieren.

Pero Boing Boing tiene mucho más para nosotros hoy. En Nueva Zelanda, la ministra a cargo de la propiedad intelectual le grita a los ciudadanos por criticar una ley que, favoreciendo a los distribuidores de contenido, penaliza a consumidores que descarguen contenido pirata por Internet, quitándoles el acceso a Internet de modo permanente. Básicamente les dice: no importa que ustedes hayan querido seguir el procedimiento adecuado para este tema, canalizando sus intereses por donde es debido. La voluntad del gobierno es otra, y vamos a seguir por este camino.

Y ésta es, creo, la más perversa: la versión Blu-Ray de “La Bella Durmiente” requiere que los niños acepten un contrato legal de más de 120 páginas para poder verlo. Es decir, ahora desde niños, los futuros ciudadanos se verán asimilados a la idea de que ellos no tienen derechos frente a su propiedad, frente a la cultura, sino que sólo algunos tienen derecho a producirla, y ellos sólo algunos derechos para consumirla, en los términos que los distribuidores digan. El futuro es bien oscuro.

¿En el Perú? Estamos tan lejos de ser una potencia cultural que este tema ni siquiera cobra protagonismo. Hemos asumido resignadamente nuestro lugar de eternos consumidores. Lo cual, claro, es nefasto. Éste tema tiene que estar en la agenda de cualquier proyecto de Ministerio de Cultura. Soy demasiado iluso, claro, si asumo que lo estará de un modo que no sea para favorecer a la inversión privada que salvará el Perú. Así que es otro tema en el cual tendremos que buscar la manera de abrir campo y lucharla un poco, con todo en contra: los tratados de libre comercio que venimos firmando, sobre todo con EEUU, básicamente nos condicionan a modificar nuestra legislación en materia de propiedad intelectual para volverla más acorde con la legislación estadounidense. Aquella misma que, si vieron el video, Lessig critica por todas estas razones.

El mundo ya es otro, y la cultura, el sistema de producción y consumo, es también ya otro. Si seguimos pensando arcaicamente temas de propiedad intelectual, de protección, de incentivo a la creatividad, estamos condenados a crear obstáculos espantosos que nos sumirán en el tercermundismo hasta que nuestro país quiebre y sea comprado por uno más exitoso.

Reinterpretar la Biblia

October 6, 2008 – 12:07 am

Definitivamente, y al margen de confesiones y preferencias religiosas particulares, la Biblia debe ser uno de los best sellers más exitosos de la historia. Incluso fue el primer libro que salió de la imprenta de Guttenberg, lo cual no es poca cosa.

Ahora, claro, como un best seller con una temporada tan larga, su sentido necesariamente ha tenido que cambiar con el tiempo. Así, lo que alguna vez fueron relatos que se contaban entre pastores eventualmente evolucionó para convertirse en manuscrito, copiado a mano, luego libro impreso, libro traducido, que podía tenerse en casa (el significado de esto, sobre todo para la clase sacerdotal, fue enorme), y así sucesivamente. Cada interpretación de hecho tuvo que ser transformativa de su significado de maneras novedosas. De allí que quepa siempre la posibilidad de que siga mutando, y de alguna manera se adapto a los tiempos -incluso, que se adapte al lenguaje de la publicidad que cada vez más permea a todos nuestros espacios.

Eso es justamente lo que está haciendo un grupo sueco, Illuminated World: están reinterpretando la Biblia, utilizando el mismo texto, pero en el formato de una revista moderna, con un diseño gráfico contemporáneo, fotos, titulares, citas resaltadas, y demás. Todo lo que uno esperaría de una revista actual.

¿Lo más increíble?

La revolucionaria nueva Biblia alcanzó niveles sin precedentes de ventas en Suecia. Illuminated World incrementó el mercado de biblias en casi 50 porciento sin canibalizar las ventas normales de biblias.

Así que antes de que salten los puristas, cabe la pregunta: ¿No es esto un medio efectivo para difundir la ideología del cristianismo? De la misma manera habría que imaginarse, cómo reformular una serie de mensajes de antaño para convertirlos en documentos y significados con mayor vigencia en el mundo actual. (Hace tiempo que quiero hacer algo similar, por ejemplo, con el Manifiesto Comunista de 1848, reinterpretado como un brochure marketero. Espero pronto tener tiempo para avanzar con eso.)

Detalles adicionales: al parecer, Douglas Rushkoff está haciendo algo parecido reinterpretando el Nuevo Testamento como comic. Y supongo que es obligatorio también considerar al Súper Libro en este orden de cosas. Pero claro, por favor, sin ningún tipo de proselitismo que no estamos aquí para esas cosas.

Tratando de abrir un debate

October 5, 2008 – 3:49 am

Uno de los frentes donde con mayor consistencia encuentro que se plantea el tema de cómo manejamos la cultura en el Perú hoy, es en el conocido blog del Morsa. Ahora el Morsa nos trae una serie de esbozos a tomar en consideración para abrir el debate sobre el propuesto Ministerio de Cultura, algo que al parecer se puede volver también un tema recurrente por aquí (¡hasta le tenemos un tag!).

Una de las ideas que más me llamó la atención fue la dialéctica que se da entre “los que saben” y “los que no”. Es decir, la advertencia o precaución para tener cuidado con que un MdC no se convierta en el despotismo ilustrado de un subsector despótico e ilustrado de la población peruana, al cual se le otorgue la injerencia para decidir qué es cultura y qué no. Lo cual ha llevado frecuentemente por el camino de la elitización de la cultura, algo que termina siendo paradójico: es como Theodor Adorno condenando las industrias culturales por funcionar como engaño de masas y totalitarismo, para al mismo tiempo condenar la cultura popular por ser reflejo de este aparato ideológico. La defensa de la cultura termina volviéndose ella misma totalitaria.

No sé bien cómo se está planteando el debate sobre el MdC -o si se está planteando en absoluto- pero espero irme enterando de a pocos. En esta línea, me preocupa, por ejemplo, una concepción de cultura demasiado restringida, que básicamente se limite a gestionar museos y restos arqueológicos, quizás con un par de detalles más. El sistema cultura ahora requiere un importante desarrollo en infraestructura, que apelando a una serie de soluciones tecnológicas creativas debería permitirnos hacer cosas muy pajas por una fracción del costo de lo que habría sido hace unos años.

Así que espero tener la oportunidad para 1) ir recogiendo información sobre cosas que ya se vienen haciendo, y 2) ir recogiendo información para articular ideas sobre cosas que se pueden hacer. Con o sin MdC, aunque de preferencia, claro, con.

Saicomanía

October 4, 2008 – 11:52 pm

Héctor Chávez, cineasta peruano radicado en Holanda, está preparando un documental sobre los Saicos, el emblemático grupo de rock peruano de los sesentas que en más de una medida estaba adelantado a su época. “Saicomanía: The World Should Know” busca recoger la importancia de esta banda que es, en términos generales, poco conocida por el público en general, pero que en más de un lugar del mundo ha tenido una importante influencia con su sonido proto-punk. De hecho, incluso recién me entero que el propio Iggy Pop era fanático de los Saicos.

El trailer:


Trailer 2008 from Saicomania on Vimeo.

Es impresionante que los Saicos no reciban el reconocimiento que justificadamente se merecen, no sólo en la historia del rock peruano, sino en la historia del rock latinoamericano e incluso más allá. Sólo unas pocas bandas -aunque cada vez más- recogen su influencia o les han rendido tributo en algún momento. Se trata, incluso podría decirse, de la banda que dio inicio al rock en el Perú:

Existe, sin embargo, cierto consenso en afirmar que el rock peruano empezó a hablar su propio lenguaje en 1964 con la aparición de Los Saicos, que fue una de las primeras bandas de Sudamérica que escribió sus propias canciones. Integrada por Erwin Flores (segunda guitarra y voz), César Castrillón (bajo), Rolando Carpio (primera guitarra) y Pancho Guevara (batería), Los Saicos fue una banda visceral, descarnada pero también enormemente divertida cuyo nombre era una variación de dos términos igualmente inquietantes: “sádicos” y “psychos”. Los Saicos hicieron gala de un perverso sentido del humor y de una desaforada agresividad que se plasmó en un puñado de singles lanzados por el sello Dis-Perú y que sólo recientemente fueron reunidos en un álbum editado por el sello español (!!!) Electro Harmonix. (Pedro Cornejo, Alta Tensión: los cortocircuitos del rock peruano, emedece, 2002, p. 21)

En mayo de este año, la banda mexicana Café Tacuba dio un formidable concierto en el anfiteatro del Parque de la Exposición en Lima. En él, sorprendieron cerca del final (o bueno, cerca del primero de los finales -el concierto duró casi tres horas-) con una versión rápida del single más emblemático del grupo, “Demolición”. Imperfecto, pero demasiado feeling. Incluye video:

Espíritu de la época

October 1, 2008 – 8:19 pm

Y sí pues, por algo debe ser que cuando se me ocurre que podemos llevar la cosa por otro camino, empiezo a encontrar también que se suman otras voces y espacios para discutir temas similares. Supongo que esto debe ser algún tipo de señal que el tema de lo cultural (como gestión, como política, como industria) se plantea desde diversos frentes como algo importante para discutir ahorita.

Por un lado, un post del blog del Morsa apunta a los problemas internos que salen del INC. Supongo que nada realmente sorpresivo. Pero más me interesa la noticia del nuevo blog de Maniobras, en el que buscarán someter a discusión perspectivas e ideas sobre la gestión cultural y las políticas culturales en el Perú, especialmente a la luz del anunciado Ministerio de Cultura.

Dicen en su primer post:

Esta es la oportunidad para replantear el tipo de gestión y promoción de la cultura que se requiere. En el Perú, hasta hoy en día, ha prevalecido en las políticas públicas una visión patrimonialista e ilustrada de la cultura. Las expresiones actuales de nuestra diversidad cultural, que se crean y recrean dentro de procesos híbridos y fluctuantes, como las artes contemporáneas y las industrias culturales, no han sido objeto de gestión y promoción por parte del Estado. Como consecuencia, el rol  de las manifestaciones culturales en la generación de una ciudadanía integral y su aporte en el desarrollo económico, político y social del país no es aún cabalmente comprendida.

Grandes. Es bueno ver que si las cosas van bien, tendremos interlocutores para conversar. Además usan WordPress, ya tenemos algo en común. Va para el blogroll de hecho.

En mi otro blog tuve hace poco un comentario sobre el Ministerio de Cultura que quizás resulte relevante. Ego trip.

IB 2.0

October 1, 2008 – 2:32 am

Bueno, el último update a WordPress malogró un poco la codificación, así que como verán, mucho de lo que son tildes en el contenido pasado pues… está un poco malogrado. Se me ocurrió que en fin, el caos siempre es buena etapa para hacer cambios (así que inviertan en tiempos de crisis).

Por otro lado, he estado pensando un poco sobre este asunto medio comatoso y es tiempo de darle nueva vida. He estado pensando un poco cómo, sobre todo cómo atarlo a temas que me interesan ahora y que estoy trabajando en alguna medida, que tengan potencial de expansión. Y que, claro, no sea un divorcio completo respecto a lo que he venido tratando de hacer.

Así que ahora quiero concentrar el trabajo en IB desde el punto de vista de las industrias culturales. No sólo como concepto teórico, sino también en sus casos prácticos, en su potencial, sus ramificaciones económicas y comerciales, etc. Es decir, la idea es un poco ver la idea de industrias culturales desde la experiencia del tercer mundo: justamente, invasiones bárbaras.

Veremos qué pasa, ideas bienvenidas. Ah, y sí, también aproveché para hacer algunos cambios visuales. Stay tuned.