Esta noche llegué a mi casa y me vi inundado por todos los canales por la misma noticia: RECESIÓN. Sólo faltaba que alguien desempolvara el viejo comercial de la campaña aprista del 90 y lo pusiera de imagen de fondo. Un analista en televisión llegó tan lejos como para afirmar que “esta podría ser una recesión tan mala como la de 1929″. La ola de pánico llegaba por todos lados, así que sólo podía hacer lo que cualquier persona racional habría hecho en mi lugar: unírmele.